La OTAN crece hacia el Norte y en América del Sur mantiene sus aliados

Mg. Christian Bolívar R.

General de División en retiro,
Master of Arts in Defence Studies (UK)
Magister en Ciencias Militares (Chile)
Profesor de Estrategia.

“La incorporación de estos dos nuevos miembros ha permitido el dominio absoluto de su litoral, teniendo como efecto la limitación de la capacidad operacional de la marina rusa.”

 

El reciente lunes 12 de marzo de 2024 Suecia izó su bandera en Bruselas, formalizando así su ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), convirtiéndose en el 32do miembro de esta alianza. Con este acto pone fin a su estatus de país neutral, el que se inició en las guerras napoleónicas de principios del siglo XIX, y que perduró por prácticamente 200 años cuyo momento más crítico se vivió durante la Segunda Guerra Mundial.

Su incorporación, que se suma a la de Finlandia aprobada en abril pasado, representa un importante impulso para la asociación de 74 años que adquirió, otra vez, un papel preponderante en la geopolítica internacional, a partir de la invasión de Rusia a Ucrania.

 

¿Qué aportan estos países a la alianza?

En el caso de Suecia, la OTAN gana un estado miembro que cuenta con fuerzas armadas cuyo número bordea los 15.000 efectivos, a los que se suman cerca de 11.000 reservistas, según señalan los reportes del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) y una industria de defensa particularmente sólida, la cual produce sofisticados aviones de combate, tanques y submarinos entre otros sistemas de armas.

En el caso de Finlandia, que dispone de unos 24.000 soldados activos y más de 900.000 reservistas -una cifra bastante alta para un país de 5,5 millones de habitantes- su importancia estratégica proviene principalmente de su frontera terrestre de más de 1.300 kilómetros con Rusia, que en su mayor parte corre a lo largo de zonas boscosas rurales.

La adhesión de ambos países refuerza significativamente la presencia de la OTAN en el Ártico, una región que emerge como foco de tensiones con Putin. Recordemos que Rusia desde hace tiempo mantiene parte importante de su arsenal nuclear en la península de Kola, en el extremo noroeste del país. Es por ello que no es descartable que la región sea un escenario futuro de conflicto.

En cuanto al mar Báltico, al que se menciona en diversas publicaciones como el “lago de la OTAN”, ha alcanzado una condición particularmente ventajosa para la alianza, toda vez que la incorporación de estos dos nuevos miembros permite el dominio absoluto de su litoral, limitando la capacidad operacional de la marina rusa tan solo a la zona cercana a San Petersburgo con todo lo que ello implica desde una perspectiva estratégica y operacional.

 

 

Las reacciones de Moscú

Para Putin el ingreso de estos países a la OTAN no es indiferente. Si bien hace un poco más de un año el gobernante ruso aseguró no tener problemas con Finlandia y Suecia, también señaló que la expansión de la infraestructura militar en su territorio demandaría necesariamente una reacción desde Moscú.

En la medida que se fue acercando la materialización de la incorporación a la OTAN de ambos países nórdicos, Rusia planteó a través de su embajada en Estocolmo, que el Kremlin tomará “contramedidas de naturaleza política y técnico-militares para minimizar las amenazas a su seguridad nacional”, asegurando además que el contenido de esas contramedidas “dependerá de las condiciones y del alcance de la integración de Suecia a la OTAN, incluido el posible despliegue de tropas, medios y armas”.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, recientemente anunció que emplearán medios militares adicionales en respuesta al ingreso de Finlandia y Suecia en la OTAN, destacando la inmediata creación de los distritos militares de Moscú y Leningrado, donde según planteó Lavrov, «se desplegarán fuerzas adecuadas a los desafíos a la seguridad de la Federación Rusa que puedan surgir de los territorios de Finlandia y Suecia».

No es posible visualizar en este momento el alcance de la respuesta de Rusia ante esta nueva realidad, pero es innegable que tendrán efecto político y militar en el mediano y largo plazo.

 

Implicancias para América

Latina En lo inmediato, probablemente no es posible visualizar implicancias directas tras el aumento de los miembros de la OTAN para nuestra región. Recordemos que la OTAN se ha asociado con países y regiones de todo el mundo desde fines del siglo pasado y genera una extensa red de asociaciones en Asia y el Pacífico, en Medio Oriente, como así también en África. Sin embargo, desde 1994, en América Latina y el Caribe solamente Colombia mantiene el estatus de “aliado global”. En cuanto a esta condición, valga señalar que se establecen como áreas prioritarias para la cooperación las de ciberseguridad, seguridad marítima y lucha contra el terrorismo, así como combate al crimen organizado, seguridad humana y fortalecimiento de las fuerzas armadas colombianas, todo lo anterior materializado principalmente por los Estados Unidos de Norteamérica.

Por otra parte, Argentina (1998) y Brasil (2019) reciben el estatus de «aliado principal extraOTAN», designación bajo la ley estadounidense que brinda a los socios extranjeros ciertos beneficios en las áreas de comercio de defensa y cooperación en seguridad.

Por cierto, ni el “aliado principal”, como tampoco el “aliado global”, son parte de la OTAN ni están cubiertos por las garantías de seguridad y defensa mutua de dicha organización. Por ello, es poco probable que alguno de los tres países se involucren activamente en algún conflicto junto a la OTAN; sin embargo, ambas condiciones o “estatus” son complementarios a una extensa gama de programas de asistencia y entrenamiento militar en los países miembros.

 

En resumen

La incorporación de estos dos países a la OTAN marca un hito histórico que viene, no solo a reforzar política y militarmente a la alianza, la que además se ve revitalizada en su rol en el concierto internacional a partir del compromiso de defensa colectiva de sus países miembros, sino también trae consigo consecuencias geopolíticas probablemente insospechadas para el Kremlin hasta hace muy poco.

Tanto Suecia como Finlandia cuentan con unas fuerzas armadas que, aunque relativamente reducidas, son eficaces y operativas, totalmente interoperables con las del resto de los aliados, tecnológicamente bien equipadas y apoyadas por una significativa industria de defensa y entrenadas de acuerdo con los más altos estándares.

Habrá que seguir monitoreando la reacción de Putin a este crecimiento de la OTAN que en cierta medida pone en jaque su posición, tanto en el Ártico como el mar Báltico, áreas de alto valor geopolítico y que dejan entrever como una estrategia fallida en la invasión a Ucrania hace ya más de dos años, ha evolucionado de esta manera, aumentando la tensión a niveles que no se veían desde la guerra fría.

Mientras tanto, la OTAN se encuentra desarrollando «Steadfast Defender 2024», ejercicio militar multinacional sin precedentes, que se extenderá hasta el mes de mayo y que contará con la participación de más de 90.000 efectivos de los ahora 32 países de la alianza. Estos ejercicios militares tienen como objetivo demostrar las capacidades que poseen hoy en día las fuerzas que conforman a la OTAN para llevar a cabo y sostener operaciones complejas multidominio, durante un período prolongado, en amplias distancias y bajo diversas condiciones ambientales.

 

 

 

* El General Bolívar posee un Master of Arts en Defence Studies, Magister en Ciencias Militares y Master in Business Administration. Durante sus casi 40 años de servicio en el Ejército de Chile se desempeñó entre otros puestos como Director de la Academia de Guerra, Comandante en Jefe de la VI División de Ejército y Comandante de Operaciones Terrestres.