Resumen analítico: El análisis del OSW, uno de los think tanks europeos más sólidos en estudios estratégicos y geopolíticos, examina la ola de protestas iniciada en Irán a fines de diciembre de 2025 como un fenómeno estructural y no coyuntural. El documento sostiene que Irán atraviesa una crisis sistémica en la que convergen tres dimensiones críticas:
-Colapso socioeconómico: inflación persistente, deterioro del poder adquisitivo, desempleo juvenil y agotamiento de mecanismos de contención social.
-Erosión de legitimidad política: las protestas evolucionan rápidamente desde reclamos económicos hacia consignas explícitamente políticas contra el régimen.
-Respuesta securitaria del Estado: uso intensivo de fuerzas de seguridad, detenciones masivas y cortes nacionales de internet como instrumentos de control.
El informe subraya que la represión no ha logrado desactivar completamente la movilización social y que el régimen enfrenta una disyuntiva estratégica: intensificar la coerción (con riesgos de escalada interna e internacional) o aceptar algún grado de concesión política que podría debilitar su control.
Hallazgos clave: Las protestas iniciadas el 28 de diciembre de 2025 se extendieron rápidamente a múltiples ciudades, superando el carácter local o sectorial.
El régimen recurrió a apagones de internet a nivel nacional, señal de que percibe la movilización como una amenaza directa a la estabilidad del sistema.
Las consignas observadas reflejan un salto cualitativo: de demandas económicas a cuestionamientos abiertos a la República Islámica.
El aparato de seguridad (Guardia Revolucionaria, Basij y fuerzas policiales) sigue siendo leal, pero está sometido a alto desgaste operativo y reputacional.
La crisis interna incrementa el riesgo de acciones externas distractivas o de escaladas regionales para reforzar la cohesión interna.

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